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miércoles, 7 de julio de 2010

40

40 horas. Así, a lo campeón, con un par. 40 horas resisitiéndome a llamarla, he estado a punto pero al final he resistido (eso y que trabajo en una sala con varias personas y sabemos que el primero que dé muestras de debilidad se va a la calle).

40 horas. Ya sólo me quedan... 24 hora x 29 días + 8 horas = 704 horas!!!! para que pase el mes.

Sospecho que esto va a ser un infierno (y no por el calor que va a hacer).

Y yo que creo que ella en realidad es lo que quiere... quizá es lo que más rabia me da.

lunes, 5 de julio de 2010

Soy, de largo, el tío más tonto (pero más duro) del mundo



Alvarez: Tenemos que dejar de comunicarnos, dejar de llamarnos.

Holandesa errante: (con voz de pena forzada) No quiero perder el contacto contigo pero si tú lo quieres así...

Alvarez: (hija de la gran puta, por lo menos finje mejor) Sí, creo que sólo así podremos ser amigos algún día.

Holandesa errante: Si así lo quieres...

Alvarez: (eso ya lo has dicho antes, ¿es que la alegría no te deja pensar?) Tú harás tu vida y yo prefiero estar al margen, no quiero pasarlo mal.

Holandesa errante: ¿Te podré llamar?

Alvarez: (no)

Holandesa errante: ¿Pero si me pasa algo grave?

Alvarez: (Llamas al otro) Nada. No debemos tener contacto por lo menos en un mes. (Dentro de un mes me darás igual, me lo ha prometido Amanda ¿verdad Amanda?)

Holandesa errante: ¿Entonces dentro de un mes te podré llamar y seremos amigos?

Alvarez: (Alvarez, ¿tú estás seguro que esta tía no es la estrella de mar de Bob esponja?) Sí, dentro de un mes seremos amigos (ni te acordarás de mi nombre).

Holandesa errante: (con alegría) Ah, vale, entonces me parece bien.

Alvarez: Adiós ojitos azules.

Holandesa errante: Adiós Alvarez (qué gran amante eres, Alvarez, por dios, y que pedazo de miembro, te voy a echar de menos, mira, no es que llore de alegría es que lloro para homenajear aquellas veces que se me saltaban las lágrimas de placer (igual exagero un poquito)).


domingo, 4 de julio de 2010

Cojo carrerilla


Por fin lo he decidido. Voy a seguir los consejos de Amanda y voy a convocar a la innombrable y le voy a decir que tenemos que dejar de comunicarnos todo el verano. Cero. Sé que con eso, el otro ocupará todo su mundo, incluso esa parte que aún creo tener yo. En cierta forma, dejar de hablar con ella es dejarle el camino libre al otro para sustituirme en esa fantasía en la que somos "amigos".

Renuncio. Renuncio al pasado, al presente y su futuro. Renuncio a saber de ella, a estar ahí cuando me necesita. ¿Acaso está ella cuando la necesito? Bueno, vale, sí lo está (pero no compensa).

Necesito desengancharme de ella para poder hacer cosas por mí mismo. Tengo que dejar de pensar que es posible volver.

Espero que después de quince días sea yo el que no quiera volver.

He quedado el martes para decírselo. Si me pone excusas de última hora se lo digo por teléfono. No estoy para hostias.